miércoles, 4 de junio de 2014

Reseña crítica (El elogio de la madrastra) Mario Vargas Llosa

Publicado por Mimi Cano en 12:50
Reacciones: 

Este artículo fue producido para la clase de Literatura del Siglo XX con Juan Carlos Restrepo Botero 

El elogio de la madrastra es una novela que enmarca dentro de su trama lo edípico y lo erótico. Posee un lenguaje rebuscado pero exquisito en cuanto a las descripciones. Y cierta riqueza en la narración de la intimidad de un hombre aferrado a los ritos corpóreos. Además de una relación estrecha entre lo angelical y lo demoníaco. Su autor, Mario Vargas Llosa, Arequipa, Perú (28 marzo 1936)  además del Premio Nobel recibido en 2010 por su trayectoria, ha tenido vastos reconocimientos por su obra, entre los cuales están el premio Leopoldo López por Los jefes (1959). Posteriormente obtuvo el premio Biblioteca Breve por La ciudad y los perros (Barcelona, 1962) La misma novela fue distinguida en 1963 con el premio de la crítica española y el segundo puesto del Prix Formentor. En 1967 por La casa verde obtuvo 3 galardones: el premio nacional de novela del Perú, el de la crítica en España y el Rómulo gallegos, en Venezuela. Entre otros premios recibió el Ritz París Hemingway, Príncipe de Asturias y Premio Planeta por diferentes obras.

Se da inicio al texto con una carta de felicitación por el cumpleaños de Doña Lucrecia, enviada por su hijastro Alfonso, que para ella resulta como una aceptación en la familia. Durante el transcurso de la obra, ese sentimiento del niño a su madrastra transmuta en los hipertextos míticos que van apareciendo en los capítulos posteriores, hasta convertirse en una situación descontrolada que acaba sorprendentemente como un plan maestro ideado por el niño.

Inicialmente se crea una atmósfera ideada para pensar que Alfonso, de verdad siente un cariño casi maternal por la señora Lucrecia, pero este sentimiento va cambiando dentro y fuera del texto. Dentro de éste, se convierte en una atracción sexual, que deriva un sentir recíproco de parte de la madrastra. Fuera del texto, en el capítulo 5° Diana después de su baño, donde se hace mención a Artemisa, la diosa de la caza, se da la transformación donde cada uno es consciente de la atracción, pero el hecho de relacionarla con ésta, y no con Afrodita, podría decir que lo que busca el niño es más bien un símbolo de protección.

Este capítulo también arroja, dentro de la hipertextualidad que representa, una relación lésbica de la señora Lucrecia y Justiniana, la criada. “Gozadora innata, igual que yo y, acaso más que yo, Justiniana nunca se equivoca en asuntos que conciernen al placer. Es lo que más me gusta de ella, más aún que sus caderas frondosas y el sedoso vello de su pubis de cosquilleo tan grato al paladar” Pero  dentro de esto también existe un halo de fantasía y debería desligarse de la mitología griega, que no contempla el lesbianismo, como sí el homosexualismo. Aunque existe un mito asociado a la sexualidad de Artemisa, a ésta no se le conoció amante varón, ni dios ni hombre. Y cabe aclarar que el mito, se desprende más de su corte de ninfas, que de sus relaciones sexuales.

La obra roza lo edípico dentro de la relación que tienen sus personajes, pero es necesario tener en cuenta que el complejo de Edipo es más un estímulo inconsciente que tiene el niño hacia la madre, y claramente Alfonso planea la situación por lo que hablar de que exista esto en el sentimiento derivado al sexo, no es muy probable.
La rutina y los espacios son elementos cruciales de la obra, puesto que se desarrolla solo dentro de la casa y permite una intromisión en la intimidad de los personajes, por ejemplo, en los rituales que realiza Don Rigoberto, que denotan nuevamente una relación estrecha con la Grecia antigua y es: el culto al cuerpo.

A partir de esto se puede inferir que cada elemento está colocado de manera estratégica para crear esta relación con los griegos, tanto que para el lector común, se da un choque temporal cuando hace mención a elementos propios de nuestro siglo como la televisión. A medida que el lector va captando estos elementos tecnológicos, ubica la obra en determinado tiempo, pero las ilustraciones y en cierto modo la narración la hacen parecer de otra época.
Es una novela sencilla desde la narrativa, pero compleja desde la forma y la estructura, sin embargo es de una lectura apasionante y entretenida, que elogia la perversidad y la lascivia de lo humano. Desde su pinacoteca la obra sugiere las fantasías sexuales que pueden tener sus personajes.

PINACOTECA
1.    Jacob Jordaens, Candaules, Rey de lidia, muestra su mujer al primer ministro Gigies (1648), óleo sobre tela, Museo Nacional de Estocolmo.
2.    François Boucher, Diana después de su baño (1742) óleo sobre tela, Museo de Louvre París.
3.    Tiziano Vacellio, Venus con el amor y la música, (c.1548), óleo sobre tela, Museo del Prado, Madrid.
4.    Francis Bacon, Cabeza I (1948), óleo y témpera, colección Richard S. Zeisler Nueva York.
5.    Fernando de Szyszlo, Camino a Mendieta 10 (1977), Acrílico sobre tela, colección particular.

6.    Fra Angélico, La anunciación (c.1437), fresco, Monasterio de San Marco, Florencia.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Destilaletras Copyright © 2012 Design by Antonia Sundrani Vinte e poucos