martes, 17 de julio de 2012

Te necesito

Publicado por Mimi Cano en 17:35
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Nobuyoshi Araki

No sé hasta qué punto se llegue a tomar la escritura como un exorcismo de todas esas pesadumbres que atropellan el alma y endurecen las lágrimas.

Me tiré sobre la cama y ahogué mis gritos en la almohada. Llevaba tiempo sin sentir ese frío que entorpece los encuentros con esa persona que amas y dice amarte. Meses tal vez, sin sentir que por momentos había soltado mi mano y no me había dado cuenta. 

¿Qué nos estaba pasando? ¿Sería una crisis o simplemente se habría apagado la chispa? No quería averiguarlo, me dolería hallar esa verdad absurda e inexplicable que nos tenía atrapadas.

Esperé su llegada de la oficina y planeé en mi mente la conversación entera; las preguntas, las respuestas y los argumentos a debatir. Pero cuando sentí que abría la puerta del apartamento un escalofrío me recorrió el cuerpo y se me borraron todas esas ideas falsas.

Hizo los movimientos de rutina, descargó el bolso, se quitó los zapatos, fue al baño y se lavó las manos. Entró en la habitación y no me besó. 

Te invito a darle final. 

(Andrés Osorio se ha dado a la tarea de continuar conmmigo este relato. Disfruten el final que él nos ha dado)

Se puso la pijama, tomó el libro que deja sobre la mesa de noche y se despreocupó de mi aspecto, de mis gestos, de mi agobio, se dejó absorber por las palabras que se mecían en aquel libro viejo, yo dejé rodar suavemente dos o tres lagrimas, tomé valor y le pregunte con vos entrecortada: ¿qué nos está pasando? ella no se inmutó en mirarme, no me contestó, no hizo gesto alguno, creí desfallecer en ese momento, sentí un brote de calor en mis mejillas y salpiqué de llanto las cobijas, volví ahora con más fuerza a preguntar, ella despreocupada me miró a los ojos, lentamente bajó y soltó el libro entre sus piernas y dijo: sé las razones de tu llanto, sé también que en las noches anhelas sentir mi corazón latir en tu pecho y llenar con besos nuestro cuerpo, también comprendo que te sientas frustrada por no saber lo que pasa, pero solo te pido un tiempo, no quiero que indagues mas en pensamientos estúpidos y razones sin peso, quiero que confíes en mi y entiendas mis ausencias, yo te amo, siempre te he amado, ahora trato de entender una dura realidad, una realidad que me está pesando…interrumpí sus palabras y rompí en llanto, me llene de rabia, de motivos, su cara se llenó de asombro, sus ojos se encharcaron un tanto, solo me quedo huir.


Han pasado dos meses y ahora entendí su agobio, su desencanto, llevaba consigo el peso de un grave diagnostico, su vida tenía un tiempo, su cuerpo se estaba desgastando, un cáncer se comía sus sueños, sus anhelos, su mundo y ella trató de explicarlo, en sus llegadas tarde, en sus salidas temprano, yo no supe entenderlo, no pude apreciarlo, me embarqué en mis propias necesidades y me olvidé de sus cada vez más deterioradas manos.
Ahora lo comprendo y ahora me está matando.

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