lunes, 30 de abril de 2012

Des-Orden

Publicado por Mimi Cano en 12:37
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Si sentir celos no es una quijotada bienvenido a mi mundo, bienvenido al perfecto infierno de las dobles caras y las monedas sin fondos… No se puede ser perfecto, pero yo quiero una mujer perfecta. Perfecta para mí, perfecta para mis gustos, perfecta para ese hombre desconocido que veo todos los días frente al espejo.
Algo anda mal con mi cuerpo, mi alma (si es que tengo o algún día tuve una) y con mi cerebro. No se conectan, no hacen sincronía ni siquiera a la hora de dormir. Lo que me afecta no es una locura diagnosticada, es más bien un autodiagnóstico que me dictamina como histriónico y narcisista, también tengo algo de egocentrismo. Adórame y seremos felices. La mujer ideal para mí es como vos, vos convertida en algo que quiero, que idealizo y que tienes que ser si quieres estar conmigo.
Algo anda mal con mi cerebro, mi alma y mi cuerpo. No se conectan ni hacen sincronía. Cuando hablo con ella siento algo diferente, una especie de aire de cambio que tal vez, solo tal vez me haga tirar la máscara y la coraza. Pero no es así, ella no es como quiero que sea. Es ella misma y eso me gusta y me desagrada al mismo tiempo. No quiero perder el control de la situación-relación, sin embargo también en cierto modo adoro la dominación. Sí, es eso, estoy tan ensimismado y tan metido en mi burbuja que me hace falta un poco de plomo, un molino que no quiera ser derribado, una mujer que no quiera ser vulnerada ni manipulada.
Conocí a J en la universidad, por azar ella me gustaba y yo no le era indiferente. Hace un mes la he querido atrapar y no se deja, la he querido encapsular y no se deja. Tal vez eso sea lo que me ate a ella y a las demás, son como animales que domesticas y cuando son mansos pierden la gracia. No me llena una sola mujer, nunca me ha llenado una sola, pero ahora estoy con ella.
Algo anda mal con mi cerebro, mi alma y mi cuerpo. No se conectan ni hacen sincronía. La primera vez que me enamoré de verdad y entregué todo, tuve que esperar un año para darme cuenta con quién estaba tratando. No fue lo que yo quise, porque aún era influenciable. Todo se llevó tejiendo una red de engaños que dieron como resultado un espasmo a mis neuronas y un aparente endurecimiento del ser.
No me considero fetichista de ningún tipo, pero a la hora del sexo, me gusta ser dominado, que me ordenen y me digan qué hacer. Nunca he recurrido a las agresiones como medio de excitación, ni tampoco ha llegado la mujer que logre ponerme una mano encima con más intención que la de dejarse hacer… Tengo el sueño, podría ser reprimido que la mamá de un amigo llegue a mi casa en la noche sin avisar, me desvista, y me haga sentir un pobre diablo a su lado.
Algo anda mal con mi cerebro, me lo repito a diario, pero entonces comienzo mi rutina y me doy cuenta que soy un hombre común y corriente, que no tengo mentalidad de psicópata, a menos que alguna situación me obligue, quiero tener mujeres y dinero como todos. Aspiro tal vez a los mismos sueños de muchos idiotas.
Lo contradictorio del asunto es que el tipo que se asoma al espejo en la mañana y en la noche no es tan corriente, no podría considerarlo un alter ego, pero sé que es una parte de mí que fuma cigarrillos constantemente para bajar los nervios, y que combate el vicio del cigarrillo con algo más fuerte. No quiero que me pregunten lo que no pueda responder ni mucho menos que traten de conocerme, eso me pone sumamente paranoico, me desespera que alguien pueda encontrar mis debilidades y usarlas, o que copie mis fortalezas y las utilice contra mí.
Soy un freak y creo que siempre lo he sido, pero hay algo que me diferencia de los demás freaks y es el hecho de que siempre he tenido con quien acostarme, la masturbación fue pasajera, Tuve en el  colegio una novia y dos “amiguitas” en ese momento todo iba bien, ese des-orden que ahora nubla mi cerebro tal vez era entonces una especie de gigante sumido en un sueño letárgico. Nunca me preocupó el futuro, pero el pasado siempre ha estado corriendo por mis venas, como un tormento que cada vez se hace más grande, un presentimiento.
 En ese tiempo no me gustaba estar rodeado de mucha gente, sentía que todos podían mentirme y dañarme, sin embargo siempre me mostré fuerte, y aún lo hago, conservo la energía y el vigor de esos días, me sostengo firme ante cualquier situación, derrumbarse es un suicidio, es alimentar las bocas de los buitres que han esperado mi caída, es huir sin haber intentado vencer. No soy fuerte, y lo sé y el del espejo también lo sabe. Pero a quién le importa si podemos guardar apariencias y continuar.
Algo anda mal con mi cerebro, mi alma y mi cuerpo. No se conectan ni hacen sincronía. Y creo que ya sé que es.  Y no se lo cuento a ningún hombre porque precisamente soy uno y no tendría sentido, hay un desbalance emocional en mi ser, un vacío en mi existencia. Me quitaron la  parte fundamental en el crecimiento de un niño. Me arrebataron un pulmón y no me lo dijo nadie, yo lo sentí. Yo estaba en la casa, él en la base militar, nadie me dijo nada… Pero yo lo sabía, sentí un vacío en el pecho. Después me lo contaron.
Mi padre había sido un buen hombre, por eso no derramé ni una sola lágrima en el funeral. Sin embargo ser un buen hombre no le bastó para que un imbécil bajo presión halara del gatillo.

Algo anda mal con mi cerebro, con mi alma, mi cuerpo y mi pasado. Definitivamente es el pasado. Pero no es del todo irremediable… Lo buscaré, le arrancaré las uñas y echaré sal en las heridas que yo mismo causaré por todo su cuerpo… lo haré desesperar a tal punto que llegue a ver un ser ajeno a sí mismo en el espejo, le haré desear el suicidio y entonces, cuando esté preparado le daré las herramientas para acabar con su miserable vida. Pero no le dejaré utilizarlas. Porque definitivamente algo anda mal y no soy ni mitad bueno ni mitad malo, soy un psicópata autodiagnosticado en un caso justificado de venganza premeditada.

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