viernes, 24 de febrero de 2012

Violación

Publicado por Mimi Cano en 18:44
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Señores, me parece inadmisible que mi nombre se vea en entredicho, por el comentario impertinente y desjuiciado de una camarera.
Llegué apenas hace un par de días al Águila De  Dos Cabezas, me sentía indispuesto durante la tarde, al parecer el cambio de clima entre París y kitzbühel me había afectado. Tenía que terminar de escribir otra traducción para una editorial rusa y necesitaba estar activo, pedí un coñac, para tener un poco de fuerza al día siguiente y continuar. Una camarera de rostro pálido y cuerpo lánguido vino a traerlo. Yo estaba tendido en la cama, de medio lado y con las sábanas hasta el cuello, cuando ella apareció en el dintel de la puerta. La sentí y le dije que pasara, ella se acercó por mi espalda y cuando estuvo a una distancia corta me habló en tono muy bajo casi como un susurro. -Señor, su coñac. Y habiendo pronunciado estas palabras en tal cercanía de mi persona me exalté y volteé con brusquedad. Accidentalmente mi brazo rozó su mano desnuda. Le pedí que colocara el trago sobre la mesa y me volteé nuevamente. Le ordené que cerrara la puerta. La camarera se dio la vuelta y se alejó. La seguí con una mirada de soslayo hasta que su escuálida figura dejó la habitación.
Si ella tomó la decisión de suicidarse fue por temor al escarnio,  porque evidentemente no tenía bases para fundamentar sus calumnias contra mí y porque no soportó la idea de que toda la población se enterase de semejante agravio contra un extranjero.
Avísenme cuando hallen el cadáver, tal vez me compadezca y permita darle cristiana sepultura en un buen cementerio. 

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