jueves, 3 de noviembre de 2011

YO NO PEDÍ UN ELMO COSQUILLAS

Publicado por Mimi Cano en 21:54
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Relato de una ex resentida, dolida y vieja. 


Si a los 5 años no gozaste de un muñeco  rojo que se ríe mecánicamente, y que parece una versión nueva y mejorada de chucky, a los 20 que ni te lo muestren.

Susana tenía un severo gusto u obsesión por  los muñecos de peluche, cosa que yo aceptaba… (Aparentemente). Había en su cuarto una especie de repisa donde ponía y acomodaba compulsivamente por orden de estatura y de color, cada uno de los diabólicos pedazos de trapo que le regalaban sus amigos, vecinos, ex novias y otros varios.

Nunca pasé en su habitación más de una noche, eso sí, con la luz apagada. Temía a sus muñecos y a ella cuando los miraba con ese amor y esa ternura que profesaba por cada uno de los inertes.  
Bastaba con decirle Susana… esto se ve atiborrado de peluches, creo que deberías regalar o guardar algunos. ¡NO!  Era su respuesta. ¡NO, NO, NO Y NO! Y no había poder humano que pudiera convencerla. Yo, como dije antes lograba convivir con eso, sin embargo soñaba con algún día poderles prender fuego a los putos peluches cargados de recuerdos, de ilusiones, de risas frustradas. Y tal vez de una infancia nunca madurada o más bien nunca vivida. Mi ex, porque ahora es ex, era una maldita loca con delirios de infanta en etapa anal. Pero yo la quería (aaaww)

La mamá. -Dizque mi suegra, le decía Susanita, y yo moría de ira. Apretaba la boca y entre los dientes le decía “te llaman…” debo admitir que el diminutivo sumado con la repisa solo me hacían sentir como una pedófila.  Susana se sentaba a comer con sus papás,  daban gracias y se tomaban de las manos como un clan indígena o alguna secta, su padre también dizque mi suegro, le decía que me dejara, que yo era hippie, salvaje y demasiado mayor. Nunca supe a qué se refería con mayor porque cronológicamente Susanita o Susana me lleva varios meses de diferencia. 

MI Susana cumplió años y le compré  una pipa hecha y tallada a mano por artesanos chilenos (esta información no es del todo verídica) tiene un grabado que yo llamo “garabato en forma de lengua lamiendo unas nalgas”. No sé si le gustará. Imagino la cantidad de bolsas de regalo con animales peludos, felpudos, incómodos, molestos y ordinarios que hoy posiblemente ocupan mi lado de la cama. 


Por encima de una de las bolsas se veía un mechón de pelo rojo. Me acerqué. Era la de papi que seguramente, fue a la tienda más cara y consiguió competencia para mi pipa “importada”. La noche corrió lentísimo, cenamos, encendimos las velas, pedimos deseos, sí, pedimos todos. Y por último las apagamos para dar inicio a la apertura de los paquetes. Esa noche, según los regalos que recibió Susanita me di cuenta de que follaba muy bien, y era eso lo que me tenía amarrada a ella. Brillos de labios, muñecos, productos para la cara, las uñas y otras maricadas para el pelo, hacían parte del menú de artículos que esa noche se disputaban protagonismo con mi insignificante pipa.

Llegamos al regalo más esperado. El de papi. Un muñeco de lo más marica, un Elmo cosquillas. Eso bastó para que me mandara a la mierda, o más bien para que yo reaccionara al verla totalmente convertida en un bebito digno de teta, embelesada con el maldito pedazo de robot rojo y peludo. Susanita Méndez esa noche dejó de ser Mi Susana. La que se revolcaba conmigo sin ropa bajo las sábanas y la que me hacía el amor en los baños de los bares, por un momento la vi en mi regazo pegada de mi busto cual sanguijuela y la imagen me aterró.

Me alejé del montón sintiendo que había perdido el tiempo, el amor  y la pipa. 

1 comentarios:

David C. on 2 de enero de 2012, 13:01 dijo...

Todo por un Elmo.

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