viernes, 11 de noviembre de 2011

El aleteo de la mariposa

Publicado por Mimi Cano en 20:35
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Amuleto peruano de amor. Semillas de huayruro.
"porque se encierran sentimientos fuertes en objetos muy frágiles"
Estaba partido en dos. Derramándosele las semillas y el aceite que las mantenía siempre brillantes.

Y yo trataba de encontrar un porqué. Intentaba hallar el eslabón roto en la cadena del desastre.

Últimamente me ha dado por creer en la suerte. Quizá alguna vez pisé un grillo, pasé bajo una escalera, rompí un espejo o simplemente dejé regar la sal en la cocina. Lo cierto es que alguna de estas supersticiones, hoy me estaba jodiendo la noche y por ende el día de mañana.

Se rompió se rompió se rompió. Me repetía mentalmente mientras con miedo bajaba la mirada al suelo para confirmar el desastre. Pude ver la tapita metálica a un lado y el tubo de vidrio súper delgado al otro. Entre ellos un par de semillas, que parecían querer escapar de su carcelero. El aceite se derramó, lo sequé con mis dedos sin miedo a las posibles esquirlas.

Intenté repararlo, usé pega de secado rápido, pero lo único que hice fue adherirme los dedos al tubo metálico que la contenía. No funcionaba,  Yuliana me decía que le pusiera cinta transparente. Yo estaba intentado retener la cólera, frenando uno de esos ataques de ira que me dan cuando pierdo el control total de las cosas. Creía estar en calma, pero ¡no! Una parte de mi quería explotar y lanzar el amuleto al piso, para después reclamarle por qué se había roto, y ver las semillitas de huayruro rodar por las baldosas. Y luego sentarme a llorar y preguntar por qué se almacenan sentimientos tan fuertes en objetos tan frágiles.

Pero no lo hice. Tomé la cinta. Le cubrí la parte rota y lo puse patas arriba para que no se terminara de derramar el aceite.

Hoy me acosté temprano, nunca lo hago. Tal vez era el cansancio o el simple hecho de nutrir la cadena del caos. Estaba a punto de quedar sumida en el sueño más pesado. El sueño del viernes. Del último día de clases en la semana.

               Había dejado sobre otra cama mi PC, mis lentes y mi amuleto. Mi prima me despertó, me dijo que recogiera todo  y lo llevara a mi habitación. Accedí, tomé los lentes y el amuleto y los coloqué encima del PC. No di más de dos pasos y los objetos sobre la máquina se deslizaron como mantequilla. Y ¡mierda mierda mierda! Sentí un pequeño sonidito que me heló los huesos. ¡Clap! Me quedé totalmente quieta por unos segundos. Pensando, deseando, y hasta rogando que no se hubiera roto, pero cuando aparté el PC ahí estaba. Quebrado, abierto en dos, partido el vidrio en pedacitos. En ese momento se me arrugó el corazón y se me ennegreció el pensamiento.

Quizá si no hubiese comido tanto en la universidad, no habría llegado cansada. Por lo tanto el sueño no se haría presente tan pronto y me habría quitado el amuleto en mi habitación, evitando el traslado que provocó el cataclismo. Será que si no hubiese pisado el grillo, ni pasado bajo la escalera, ni quebrado el espejo, ni regado la sal. ¿habría posibilidades de evitarlo?
Pero nada sucedió así. Tal vez desde mi nacimiento estaría escrito que un error de cálculo o de equilibrio, me haría llorar el día 11/11/11 por un objeto que viajó millas aéreas para regalarme muchas sonrisas. 

Mi cielo, me senté a escribir. Aparté de mi cabeza todos los malos pensamientos, busqué la imagen para el blog y decía que eran amuletos para atraer el dinero y la fama. Tú me habías dicho, cuando bajábamos del aeropuerto, que era de amor y todavía lo creo. Y me gusta más ese significado, porque ése no es frágil como el cristal. 

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