miércoles, 12 de octubre de 2011

Visitar un centro de rehabilitación

Publicado por Mimi Cano en 18:18
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Se nota la soledad en que viven, en la casa hay una biblioteca con unas colecciones muy bonitas de libros, algunas empolvadas. Intenté agarrar uno pero se me vinieron 3 pegados, tal vez por falta de uso. No estoy diciendo que no leen, solo que quizá leen poco. El sistema de terapia de choque para quienes no acatan la norma o son reincidentes se llama confrontación. El "acusado" va al banquillo, se sienta con la columna recta, las manos sobre las rodillas y la cabeza baja como dispuesto a recibir la extremaunción o en su defecto la pena de muerte. El otro compañero se pone en frente, puede jugar con el espacio para intimidar, le dice un par de frases "severas"  como -usted vino a echar barriga, a engordar. ¡No hace nada productivo compañero! con el fin de hacerlo entrar en razón, pero las heridas se convierten en callos. Sanan y se hacen duras despues de mucho tocarlas. Me pregunto si les duele todavía que les digan holgazanes...


Al principio me parecieron algo tontas las confrontaciones, sí, ¡tontas! Se hablaban como cuando uno derrama la leche y la mamá lo regaña. Usaban mucho las mismas palabras “hermano” “cambie” “futuro” “pasado” y todas aquellas que solo nos ponen a pensar en Paulo Cohelo que ojalá Dios lo tuviera ya en su santa gloria. Pasan dos o tres que repiten lo mismo pero uno de ellos sale y me deja intrigada, le ha correspondido el papel de juez, le habla a su compañero de una familia y una hija, le reclama haberlas abandonado, al principio pensé –claro, se ven todos los días y se conocen la vida de todos, pero en realidad hablaba de la suya, de su familia y su hija con la voz entrecortada. El logró conmoverme como pocos lo habían hecho, también un joven que perdió a toda su familia. Imaginé estar en su lugar y no me creí capaz de hacer la elaboración del duelo de un ser querido, ni siquiera de un amigo o una pareja. 
Definitivamente son fuertes y valientes.


En mi concepto el centro funciona  como un lavado de cerebro y de espíritu que define y castiga los malos comportamientos creando soldados de la moral. 

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